Después de varios casos problemáticos con inyecciones letales, el estado de Idaho optó por el fusilamiento para ejecutar a Malin Hasan, generando un fuerte rechazo a nivel internacional.
La pena de muerte en Estados Unidos está en el centro de la polémica otra vez. Los problemas que hubo en distintos estados con el uso de la inyección letal —un método que durante años se vendió como más humano— obligaron a replantearse los procedimientos. Idaho fue uno de los que tomó cartas en el asunto y eligió el fusilamiento como alternativa. El primer caso bajo este método es el de Malin Hasan, un hombre condenado a muerte cuya ejecución ya está en la mira del mundo.
Lo que hace especialmente llamativo este caso es que se trata de la primera ejecución pública de este tipo en décadas. Eso lo convierte en algo que va mucho más allá de un trámite judicial: es un hecho que reactiva todo el debate sobre si la pena de muerte tiene lugar en una sociedad moderna, y bajo qué condiciones se aplica cuando se decide mantenerla.
Las críticas no tardaron en llegar desde distintos países y organizaciones internacionales que se oponen a la pena capital. La decisión de Idaho quedó expuesta ante el mundo justo cuando EE.UU. más intentaba justificar sus métodos. La información fue publicada por Clarín.





