El rey de Inglaterra agasajó a Haitham bin Tarik en el Castillo de Windsor con una gala de alto vuelo, mientras su hijo el príncipe Harry declaraba que quiere volver a tener una buena relación con la familia real.

La noche en el Castillo de Windsor fue todo un espectáculo. Carlos III recibió al sultán de Omán, Haitham bin Tarik, con una cena de gala que mostró lo mejor del protocolo y el lujo de la realeza inglesa. La visita del sultán al Reino Unido fue el marco para este encuentro que combinó diplomacia y pompa a partes iguales.

Pero mientras el rey estaba en modo anfitrión, su hijo Harry aparecía en los medios con un mensaje que no pasó desapercibido: dijo que quiere reconciliarse con su familia. El príncipe lleva un buen tiempo alejado de la corona, instalado en California con Meghan, y las relaciones con su padre y su hermano William no pasan por su mejor momento.

La coincidencia de la gala con las declaraciones de Harry generó bastante ruido mediático. Dos imágenes muy distintas del mundo Windsor en el mismo día: una de brillo y protocolo, la otra cargada de tensión familiar no resuelta.

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