Un remisero fue quien dio el aviso a las autoridades al sospechar de tres ciudadanos chinos sin papeles, que terminaron siendo detenidos y expulsados del país.

La historia la inició un remisero que, al notar algo fuera de lugar con tres pasajeros de nacionalidad china, decidió no quedarse callado y hacer la denuncia ante las fuerzas de seguridad. Una patrulla lo acompañó hasta donde se encontraban los hombres, los interceptó y les pidió la documentación. El resultado fue contundente: ninguno de los tres tenía ningún papel que mostrara que habían entrado a la Argentina de forma legal.

Con eso confirmado, las autoridades los detuvieron en el acto. La falta de documentación válida no dejó margen para otra salida y los tres ciudadanos chinos terminaron siendo deportados. No trascendieron detalles sobre por dónde habrían ingresado al país ni cuánto tiempo llevaban en territorio argentino.

El episodio pone en valor el rol de los civiles a la hora de colaborar con los controles migratorios. La información fue publicada por LA NACION, que dio cuenta de la detención y la posterior deportación de los tres hombres.

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