Keir Starmer reafirmó su postura de no intervención militar y apuesta por una coalición internacional para garantizar la libre navegación.

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, confirmó que su país no se sumará al bloqueo del estrecho de Ormuz, en medio de la creciente tensión internacional. En cambio, señaló que trabaja junto a otros países para asegurar la libre circulación marítima en la región.

Según explicó, el gobierno británico mantiene contactos urgentes con Francia, España y otros socios con el objetivo de conformar una coalición que proteja la navegación en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

Starmer también remarcó que Estados Unidos no puede imponer decisiones unilaterales sobre otros países en este tipo de conflictos, marcando así una diferencia con la estrategia impulsada por la administración de Donald Trump.

En línea con su postura previa, el primer ministro reiteró su rechazo a una intervención militar directa y sostuvo que la vía diplomática debe ser la prioridad para resolver las tensiones entre Washington y Teherán.

Además, el dirigente británico había valorado recientemente el alto el fuego entre ambos países, al considerarlo un paso necesario hacia un acuerdo más duradero que permita estabilizar la situación en la región.

No obstante, su posición generó cuestionamientos internos, especialmente por la decisión de permitir el uso de bases británicas por parte de fuerzas estadounidenses. Mientras tanto, el gobierno busca avanzar en una rápida normalización del tránsito en el estrecho de Ormuz para evitar impactos en los mercados energéticos globales.