La suba de las cuotas y el atraso salarial complican el pago y empujan a muchos a vender sus propiedades

Durante el último año se otorgaron 44.305 créditos hipotecarios UVA en Argentina, una cifra que marca una recuperación respecto a la pospandemia, aunque se ubica un 22% por debajo de los niveles registrados durante la gestión de Mauricio Macri.

El acceso a estos préstamos sigue siendo limitado, con requisitos elevados de ingresos para afrontar cuotas iniciales significativas, lo que restringe el universo de potenciales beneficiarios.

A esto se suma el impacto de la actualización por UVA, que en el último año y medio acumuló un incremento del 52%, en un contexto de salarios públicos prácticamente congelados, lo que amplió la brecha entre ingresos y cuotas.

El deterioro en la capacidad de pago se refleja en el aumento de la mora, que trepó del 2,5% al 9,3% en doce meses, mientras que, al considerar deudas con fintech y billeteras digitales, el porcentaje de hogares con atrasos alcanza el 13%.

Ante este escenario, muchos deudores optan por vender sus propiedades o cancelar anticipadamente sus créditos para aliviar la carga financiera, lo que también impacta en el mercado inmobiliario con un aumento de la oferta.

Si bien los créditos UVA permitieron que miles de personas accedieran a la vivienda propia en la última década, el desfasaje entre la evolución de las cuotas y los ingresos plantea nuevos desafíos para la sostenibilidad del sistema en el actual contexto económico.