El país se diferenció de la iniciativa al considerar que su redacción no reflejaba una visión integral y promovió un abordaje más amplio sobre los derechos humanos.
Argentina votó en contra de una resolución de la Asamblea General de la ONU que calificó la esclavitud transatlántica como el crimen de lesa humanidad más grave de la historia, en una decisión que el gobierno fundamentó en diferencias respecto al enfoque del texto.
La votación mostró un amplio respaldo internacional a la iniciativa, aunque también dejó en evidencia distintas posturas sobre cómo abordar históricamente este tipo de problemáticas. En ese marco, Argentina se sumó a un reducido grupo de países que optaron por no acompañar la propuesta.
Desde el entorno oficial se planteó que la resolución presentaba limitaciones conceptuales y no contemplaba una visión equilibrada del sistema internacional de derechos humanos, lo que motivó la decisión de rechazarla. En ese sentido, se planteó que el proyecto omite otros períodos de esclavitud históricos en Medio Oriente y Asia, lo que genera una diferenciación entre las víctimas de un mismo delito en base a cuestiones raciales.
El proyecto fue impulsado por una coalición integrada por países africanos, caribeños y latinoamericanos, y apunta a condenar la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada de personas africanas.
El texto reconoce que este sistema de explotación se extendió durante más de cuatro siglos y constituye una violación del derecho internacional que no prescribe, al tiempo que advierte que sus consecuencias aún impactan en millones de personas en todo el mundo.
Asimismo, la resolución subraya la magnitud y la brutalidad del fenómeno, al que describe como una de las injusticias más profundas y persistentes de la historia, con efectos que siguen influyendo en estructuras sociales y económicas actuales.





