El aumento de los cortes vacunos superó el promedio mensual y se consolida como uno de los principales motores del alza en alimentos.
Los precios de los cortes vacunos registraron un aumento del 7,4% en febrero, ubicándose por encima del nivel general de inflación mensual y reforzando su impacto sobre el costo de los alimentos. La suba se explica por una combinación de menor oferta ganadera y recomposición de precios en el sector.
Entre los cortes que más aumentaron se destacaron el cuadril y la nalga, con incrementos cercanos al 8%, junto con la paleta (8,1%) y la carne picada (7,1%). El asado, uno de los productos de mayor consumo, también mostró una suba significativa del 5,7%.
En términos de precios, el kilo de asado se ubicó alrededor de los $16.850, mientras que cortes como el cuadril y la nalga ya superan los $19.000 y $20.000, respectivamente, consolidando una tendencia alcista que impacta de lleno en el consumo.
El pollo también mostró un fuerte incremento mensual, con una suba del 10,2%. Sin embargo, en la comparación interanual continúa siendo relativamente más accesible que la carne vacuna, debido a que su aumento acumulado es menor.
A nivel anual, el rubro carnes y derivados lidera los incrementos dentro de alimentos, con una suba del 54,1%. Algunos cortes incluso superan ampliamente ese nivel, lo que evidencia la persistente presión del sector sobre la inflación.
Pese a que otros componentes de la canasta alimentaria mostraron cierta desaceleración, la carne se mantiene como uno de los factores más determinantes en la evolución de los precios, condicionando el ritmo general de la inflación.





