El cierre del estrecho de Ormuz y la escalada militar en Medio Oriente generan fuerte tensión en los mercados energéticos. La OPEP+ evalúa acelerar la producción para contener los precios.
La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales, con especial foco en el petróleo. Analistas advierten que, tras el bombardeo sobre Irán y el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, el barril de referencia Brent podría escalar hasta los US$100 en el corto plazo.
Irán concentra cerca del 10% de las reservas globales de crudo y tiene influencia directa sobre alrededor del 20% del suministro mundial que circula por esa vía marítima. En ese contexto, un bloqueo prolongado limitaría el abastecimiento internacional y presionaría con fuerza las cotizaciones.
El Brent había cerrado el viernes en US$72,48, por lo que un salto hasta los US$100 implicaría una suba superior al 37%. Un movimiento de esa magnitud lo equipararía a picos registrados en otros conflictos internacionales, aunque todavía por debajo del récord histórico alcanzado en 2008.
El país persa produce actualmente unos 3,3 millones de barriles diarios, con China como principal destino de exportación. La interrupción del tránsito marítimo no solo encarece el crudo, sino que también complica la logística y los tiempos de entrega a escala global.
Un encarecimiento sostenido del petróleo podría trasladarse rápidamente a los precios de los combustibles y, en consecuencia, a la inflación internacional, afectando costos de transporte, producción y consumo en múltiples economías.
Frente a este escenario, los países nucleados en la OPEP+ analizan acelerar el aumento de la oferta, abandonando la estrategia de incrementos graduales para intentar amortiguar el impacto inmediato y evitar una escalada descontrolada en los mercados.





