Ante el Foro Económico Mundial, el Presidente afirmó que el capitalismo es el único sistema justo, criticó la agenda “woke” y destacó las reformas impulsadas por su gobierno.
El presidente Javier Milei brindó este miércoles un discurso en el Foro Económico Mundial de Davos en el que ratificó su defensa del capitalismo de libre comercio y lanzó duras críticas contra el socialismo. “El capitalismo de libre comercio es el único sistema justo”, afirmó, al tiempo que sostuvo que “el socialismo suena lindo, pero termina mal”.
La exposición del mandatario argentino se dio luego de la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien reavivó tensiones con Europa y volvió a generar polémica con sus declaraciones sobre Groenlandia. En ese contexto, Milei reforzó su perfil ideológico ante líderes políticos, empresarios y referentes económicos de todo el mundo.
Durante su discurso, el Presidente volvió a posicionarse contra el populismo, la agenda “woke” y lo que definió como “parásitos socialistas”. Según expresó, la crisis que atraviesa Occidente es consecuencia directa de ideas socialistas aplicadas durante décadas en distintos países.
Como ejemplo, Milei apuntó contra la situación de Venezuela y habló de los “daños aberrantes” provocados por lo que calificó como una “narcodictadura sangrienta”. En ese marco, remarcó la necesidad de defender la libertad económica y política como base para el desarrollo de las sociedades.
El mandatario también llamó a “retomar los valores judeocristianos para salvar a Occidente” y sostuvo que los políticos “tienen que dejar de molestar a quienes trabajan para lograr un mundo mejor”. De este modo, volvió a presentarse como un outsider ajeno a la “vieja política”, un rol que busca consolidar desde el inicio de su gestión.
En el tramo final de su exposición, Milei destacó las reformas encaradas por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, al que atribuyó más de 13.500 cambios estructurales, y ponderó el trabajo del Ministerio de Capital Humano. Para cerrar, reiteró su rechazo a las ideas populistas y concluyó con una consigna que ya es habitual en sus discursos: “Maquiavelo ha muerto y es hora de enterrarlo. Viva la libertad, carajo”.





