Cada tercer lunes de enero se asocia al desánimo colectivo, aunque especialistas advierten que no existe sustento científico y que la salud mental no responde a una fecha.
Desde hace más de dos décadas, el tercer lunes de enero es señalado como el llamado Blue Monday, popularizado como el “día más triste del año”. La idea se instaló a nivel global y cada año se reactiva en redes sociales, donde muchas personas expresan falta de motivación, cansancio o desánimo.
El concepto surgió de una campaña publicitaria que vinculó el color azul con la tristeza y al lunes con el regreso a la rutina. Entre los factores mencionados suelen aparecer las deudas de fin de año, el final de las vacaciones y la frustración por objetivos no cumplidos, aunque ninguno de ellos cuenta con respaldo científico sólido.
Especialistas remarcan que uno de los principales errores es pensar que el malestar emocional aparece de forma repentina y se concentra en un solo día. En realidad, suele construirse de manera progresiva y está influido por el cansancio, la presión laboral y las expectativas personales.
También es habitual confundir tristeza con depresión. Sentirse apático o irritable durante algunos días no implica necesariamente un trastorno del estado de ánimo, y no hay evidencia que indique que una fecha específica pueda definir cómo se sienten las personas.
“El riesgo del Blue Monday es simplificar una problemática compleja”, explicó la psicóloga Liliana Acuña, quien subrayó que la salud mental se desarrolla a lo largo del tiempo y que lo importante es detectar señales persistentes de malestar y consultar a tiempo.
Más allá del mito, la fecha sirve como disparador para hablar de bienestar emocional. Reconocer las propias emociones, buscar apoyo, fortalecer vínculos o recurrir a ayuda profesional son acciones clave, independientemente del día del calendario.





