La empresa anunció el cierre total de su fábrica en el Parque Industrial de Pilar, poniendo fin a su producción local y dejando a cientos de empleados en la calle en un giro abrupto de su estrategia.

La compañía justificó el cierre de la planta por la falta de competitividad de su producción local frente a la fuerte competencia de productos importados y la caída del consumo. Esa situación hizo inviable mantener la estructura industrial inaugurada en 2022, destinada a fabricar lavarropas para el mercado interno y la exportación.

Al comunicar la decisión, Whirlpool informó que se iniciarán negociaciones con el sindicato para definir un paquete de salida, que incluirá indemnización y un plus, afectando tanto al personal de producción como a quienes trabajaban en áreas técnicas, administrativas y operativas.

La empresa aclaró que, aunque cesa la producción, mantendrá su oficina comercial y de distribución en Argentina, con una plantilla reducida de entre 100 y 120 personas. Al mismo tiempo, desde la dirección señalaron que buscan reconfigurar su operación hacia un modelo más enfocado en la comercialización, en lugar de la manufactura.